domingo, 28 de marzo de 2010

ilusionista

Lo escribí en otra etapa de mi vida, pero hoy en día lo leo como si fuese un texto que encontré en un libro de otro autor y pienso: "Me identifico un poco."


Si algún dia te levantas con ganas de cambiar de actitud, preocura que sea un cambio positivo. Preocura que esas modificaciones en tu accionar sean un todo o un nada. No seas un ilusionista engañador, tu público quiere ver un truco real. Entrega con una mirada, un gesto o una mueca toda tu superficie y profundidad, o simplemente date la media vuelta y no entregues nada.
Si alguna noche te acuestas con arrepentimiento por tus gestos, medita si te arrepientes de haber hecho cosas de más, o bien si te gustaría haber ido más lejos. Deja de hacer lo que tus impulsos te indiquen sin pensar en las consecuencias, o simplemente repite continuamente esos gestos mágicos que generan una sonrisa en su rostro.
Si alguna tarde mientras caminas sientes ganas de estar con ella, búscala, localízala, cuéntale que la extrañas. Pero si es sólo un pensamiento, no la busques, ojalá no la localices ni le cuentes nada.
Hazle llegar tu sí, hazle llegar tu no. No dejes que ella intente descifrar las cosas, tú le provocas ceguera, sordera y dificultad para el tacto. Ella pierde sus sentidos cuando te tiene cerca, se olvida de su orgullo y se olvida de las consecuencias que tienen tus miradas, tus gestos, tus muecas.
Si alguna vez la observas sonriendo en tu presencia, intenta prolongar esa sonrisa, quizás ella esté feliz por tenerte cerca o simplemente se sienta nerviosa y busque una escapatoria a ese miedo entre sus labios y dientes al no poder acceder a los tuyos.
Prolonga su felicidad nerviosa y forzada, permite que su malestar se vea desplazado por este disfraz, pero asume tu culpa y entiende que son tus gestos los que le provocan esta inseguridad.
Pero por favor, jamás dejes de entregar esa mirada y esa mueca, porque la sonrisa se borraría de su rostro y ni sus propios labios y dientes le darían consuelo.
Si alguna vez, por el contrario la observas llorando en tu presencia, intenta aparentar que crees su pretexto y excusa, pero sé capaz de entender en realidad que, tú eres el motivo de ese llanto. Quizás ella este triste de tenerte cerca pero lo suficientemente lejos, o simplemente se sienta nerviosa y busque una salida de esa impotencia entre sus párpados y ojos al no poder mirar fijamente los tuyos.
Comprende su llanto nervioso e involuntario, permite que se descargue en tus hombros y sepa que no te tiene tan lejos como aparentas estarlo. O simplemente vete, dejala en brazos de otro, porque los tuyos, tus piernas, tus manos, tus ojos, tu boca, estan llenas de ilusionismo y tu público de verdad necesita un truco real.


Lucía Hernández

1 comentario:

  1. Sin lugar a dudas es muy interesante esta teoría (podría decirse así no se como llamarlo). Da para pensar.
    Un beso lu.

    ResponderEliminar